Una noche en Potrerillos ( cuento de terror, mayores 18 años)
Hace tiempo que Pablo estaba de novio con Romina, y tenían siempre el mismo problema.
Pablo era municipal y Romina era estudiante. Ambos a pesar
de estar adentramos en los 30 desde hace un tiempo, todavía vivían con sus
padres. Claro que esto era un problema
para encontrar tiempo dedicado a la intimidad, sus encuentros se centraban en
que alguna de las casas quedarán vacías cuando los padres iban a cobrar la
jubilación o algunos de sus amigos se fuera de viaje para prestarles el
departamento.
En plena pandemia de año 2020, los jubilados no salían a
menudo de sus casas y con el turismo cerrado ninguno de sus amigos había
viajado. Por estas circunstancias tanto Pablo como Romina anhelaban la
oportunidad de encontrar un momento para estar a solas.
Llegado el mes de octubre cuando la pandemia amainaba, entre
los primeros permisos se habilitó el turismo interno. La pareja entonces se
sintió muy animada para poder reencontrarse después de casi 6 meses.
Entonces entraron en un anuncio de Facebook que describía lo
siguiente:
-
Cabaña para dos personas frente al lago, cama matrimonial, parrilla y piscina. La pieza posee puerta ventana que permite ver a la
montaña y apreciar en noches de luna llena todo el dique. Posee un baño en la
planta baja y otro en el dormitorio. Ideal para parejas jóvenes. No se permiten animales.
Cuando leyeron la descripción, se dieron cuenta que aquello
lo habían escrito especialmente para ellos. Entonces deslizaron las fotos y se
quedaron enamoradísimos del lugar, al seguir bajando vieron que el precio
superaba ampliamente el presupuesto que ambos tenían.
Pablo que era mucho más retraído automáticamente se bloqueó
– naaaa ni loco pago eso, no es para nosotros, vivimos todo el mes con lo que
sale una noche ahí- dijo ya totalmente negado por lo caro que salía el hospedaje. Ella que siempre fue más
extrovertida se quedo sin decir nada pero decidida a que la pareja necesitaba
ese viaje.
Al día siguiente fue con sus amigas y les dijo que vendía
algo de ropa porque ya no la usaba, sacó de la mochila sus mejores jeans y unas blusas, las chicas vieron que la ropa estaba un poco gastada pero sabían que
Romina no decía la verdad que seguro las
vendía porque necesitaba la plata, así que eligió cada una algo y le pagaron.
Romina sin aliento de lo feliz que estaba contó la plata, sacó cuentas rápido y al ver que era
suficiente les agradeció con un beso y un abrazo a cada una y salió corriendo
al trabajo de Pablo. Quería verle la cara cuando le dijera que había conseguido
la plata.
Pablo estaba saliendo del trabajo, después de hacer su ronda
de recolector de residuos. Normalmente se enojaba cuando ella llegaba sin
avisar al trabajo porque sus compañeros después bromeaba durante días con las
apariciones de Romina. Pero esta vez ella tenia algo en la mirada, venía
corriendo con una sonrisa de esas que muestran todos los dientes, se colgó de
su cuello y le dijo – vamos, vamos que tenemos que pasar a buscar tus cosas,
conseguí la plata- El intento saber de donde había sacado el dinero pero ella
se negó y el no quiso interrumpir la emoción que tenía
Dos horas más tarde los dos viajaban a la montaña en el auto
de la madre de él.
El lugar era paradisíaco, vieron por primera vez la
construcción en la sima de un monte, dando vuelta a la derecha por un camino
lleno de pinos añejos, el sol no penetraba entre las copas de los árboles.
Al estacionar debajo
del dintel de la puerta esta esperando el propietario, fue muy amable pero Pablo noto que estaba un poco incomodo,
y daba algunas indicaciones raras. No parecía normal que les dijera
que no bajaran al bosque de noche, que cerraran siempre todas las rejas y que
por ningún motivo salieran si sentían ruidos.
Entrada la noche Pablo preparó en el patio interior carne
asada, cuando entro se encontró con romina vestida muy sensualidad y una mesa
preparada para una velada de amor.
Descorcharon vino y bebieron no solo una si no dos botellas. Tardaron
poco tiempo en sentir los efectos del alcohol.
Pablo subió a la habitación, con bastante dificultad, se
sentó en la cama para desvestirse y darse una ducha porque apestaba de olor a
humo. Cuando entro al baño lo último que vio fue que Romina estaba parada en el
balcón fumando y mirando como la luna dibujaba siluetas en el lago.
En el baño de arriba no había agua caliente, por lo que tuvo que bañarse en el de abajo. Al salir vio a Romina apoyada en la baranda con una bata. Picarescamente dejó entrever cuando él pasaba un delicado y sensualidad conjunto de ropa interior -No te demores- le dijo mientras cerraba sus ropas de nuevo con una copa de vino en la mano.
Todavía mariado por el alcohol se apresuro y se adentro en
la ducha.
No habían pasado ni 5 minutos cuando sintió un golpe muy
fuerte en el cuarto, salió del baño y a los gritos le preguntó qué pasaba, ella respondió que era una sorpresa que no se
demore. Se sintieron varias veces algunos golpes pero sospechó que sería
todavía parte de la sorpresa. No imagina que algo así podría estar pasando.
Subió a los diez minutos, ya en las escaleras notó que todo
estaba muy oscuro. La puerta ventana estaba totalmente cubierta por una cortina
muy pesada y las luces apagadas. Medio borracho y sin conocer el lugar extendió
las manos mientras caminaba, para tratar de encontrar algo o a alguien en medio
de la oscuridad.
A tres pasos de la escalera sintió una mano femenina que lo
tomaba del hombro, puso en su mano una botella de vino y con un movimiento le
hizo tomar de ella. Cuando quiso dejar el trago, el ademán insistió y lo obligo
a tomar casi media botella.
Ya estaba mucho más que mareado y decidió terminar con
tantos preámbulos. La tomó del brazo y la abrazó con fuerza mientras la besaba
apasionadamente, hacia tiempo que no lo hacían de esa manera, la noto un poco
extraña pero culpó al tinto. Mientras se revolcaban en la cama ella lo acuesta
boca arriba y se sienta sobre él, sus ojos ciegos miraban tratando de encontrar su rostro mientras
la tocaba, pero la oscuridad era mucha.
En un momento ella puso una mano sobre su pecho para que el
dejara de moverse, entonces él sintió algo tibio sobre el pecho, seguramente
alguna crema o aceite. Romina se lo esparció por el pecho y el rostro mientras se
refregaba sobre él.
El acto continuó untado en aquel fluido tibio y pegajoso.
Estuvieron así durante casi una hora, hasta que todo terminó.
Exhausto se levanto de la cama descompuesto de tanto beber,
fue al baño entre arcadas . Apenas pudo llegar al inodoro para vomitar,
mientras se doblaba por los espasmo estiró una mano y prendió la luz.
Al prender la luz vio sus manos marcadas con sangre en la
tapa del inodoro. Se espanto y se enderezó de inmediato, se miró el cuerpo en
el espejo y estaba todo cubierto de sangre coagulada y seca. Grito
con todo el aliento que tenia -Rominaaaa –
pero en lugar de que ella respondiera escucho un estruendo y un
vidrio que se rompía. Asustado y temblando abrió la puerta del baño – Romina?- dijo
esta vez en voz baja y con temor.
No alcanzó a ver nada con la luz que entraba por la puerta
ventana rota. Estiró la mano y prendió la luz sin salir del baño.
Se encontró con la habitación bañada en sangre. En el piso había
marcas de que algo había sido arrastrado fuera. – Romina? Preguntó de nuevo.
Nadie contestó.
Salió temblando y resbalando caminó hasta el vidrio roto.
Encontró el cuerpo de Romina colgando en la baranda, la imagen lo asusto, se tropezó
hacia atrás y cayó sentado en la cama. Con la mano derecha toco algo bajo las
sabanas. Dudo un segundo en levantar las mantas. Cuando miró encontró un gesto
horrible en la cabeza decapitada de Romina.

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